Queridos Reyes Magos:

10 enero, 2012 § 1 comentario

Ya sé que esta carta está fuera de plazo, pero es que el año pasado os pedí un montón de cosas en tiempo en forma y me mandasteis un pijama y he pensado que si os pillo en la cuesta de enero, os pasará como a las dependientas de Zara que os volveréis mucho más atentos. Además no quiero que me traigáis nada y sí que os llevéis mucho, así que aprovechemos el porte que está la sopa por las nubes.
Os dejo aquí unas breves indicaciones que yo he quedado para salir y no voy a estar:En una furgoneta azul marica ilusión, del tipo a las utilizadas para ir a IKEA, os he metido a Jorge Javier Vázquez y a 12 tertulianos de Tele 5 incluida a Belencita, he tenido que amordazarlos porque no callaban. En el maletero tenéis a la clase política, que está muy viejuna, podría haberla tirado al contenedor amarillo, es verdad, pero he pensado que vosotros que sois muy de juntaros los unos con otros, como todas las monarquías, igual hacéis uno bueno con todos (procurad por favor que hable inglés, es un capricho que tengo). Por cierto y hablando de monarquías, nos ha salido un cuñado rana ¿No tendréis alguna princesa chunga para endosárselo? Para procrear sirve, hace unos clónicos rubios preciosos, pero tiene la mano mu larga, si no le dejáis cerca una fundación benéfica creo que no tendréis problema.

Tenía hueco para algo de paro pero me ha dicho Mariano que ya le habíais traído el traje de Superman y que de eso ya se encarga él así que quiero que os llevéis también a la dependienta de “si no está en el perchero no queda”, al amigo de Facebook que te etiqueta en su felicitación de Navidad y al asqueroso del gato que le roba la comida a mi perro.

Debajo del asiento tenéis los CD de Amaia Montero, Alejandro Sanz, Shakira, Dover y Pitbull, es un regalo que os quiero hacer también de corazón y por último, en la guantera os he dejado la Ley Sinde y la ley electoral para que arreéis con ellas también.

Dicen los de la tele que vosotros estáis para cumplir las ilusiones de los pequeños y yo no levanto tres palmos del suelo sin unos buenos tacones, así que confío que este año me hagáis un poco más de caso.

En los zapatos os he dejado 50 euritos para gasolina y unas cervezas.

Un abrazo,

Marta

Punset y yo

6 enero, 2012 § 5 comentarios

Hace unos meses descubrí por casualidad que Eduard Punset y yo habíamos nacido el mismo día, me hizo muchísima ilusión como si aquello significara que aquel 9 de noviembre en el café mañanero estuviera contenida toda su sabiduría y yo la hubiera apurado de un sorbo. Durante un instante fui feliz. En cuanto descubrí que también era el cumpleaños de Belén Estebán se me pasó.

Aún así me inundó un torrente de empatía con aquel hombrecillo de pelajos alborotados (siempre he pensado que eran neuronas que no le cabían dentro de la cabeza) y empecé a leer sus libros. En ellos me sorprendió la frescura de ideas, la ausencia de tópicos y el optimismo desbordante, tanto que los he convertido en mis únicos propósitos para el 2012.

Si tú no tienes dinero yo te ofrezco una idea a tu medida, si tú quieres seguir un camino marcado, yo prefiero saltar el seto, si tú quieres pasarte la vida quejándote yo prefiero vivirla que ya me parece bastante. Así que frente a toda la negatividad que se destila en el ambiente a mí como a Punset me sobran razones para pensar en un futuro mejor.

 

 

El tazón maravilla

2 enero, 2012 § 1 comentario

Jamás pensó Earl Silas Tupper que cuando inventó el tazón maravilla iba a salvar de la hambruna a tantos hijos de sus madres. Si además eres de los que come todos los días en su grata compañía, convendrás conmigo en que el “tupper” se ha convertido en un elemento de clase y distinción. Cuando a todos nos iba bien, presumíamos de móvil, de zapatos, de bolso… Ahora que la cosa está chunga lo más “in” es llegar los lunes y restregarle a tu compañero de trabajo esas lentejas de madre con su caldito marrón y su morcillita…

Las madres, grandes chamanes de la sabiduría popular, han convertido al “tupper” en las runas del siglo XXI y para ellas es una forma de conocer como estás ni necesidad de hacer preguntas incómodas. Por ejemplo, si lo devuelves sucio, es que estás muy agobiado en el trabajo y a ella no le hacen falta más explicaciones. Te ofrecerá otro de idéntico tamaño y valor con la misma sonrisa de siempre. Si lo devuelves limpio significa que te van bien las cosas y que te has podido comprar un lavavajillas porque todo el mundo sabe que fregar un “tupper” a mano y que quede bien es imposible. Si rizando el rizo lo devuelves lleno, cosa harto improbable, es que te has echado un noviete y no has tenido tiempo ni de comer. En ese caso tu  madre te mirará a los ojos esbozará una sonrisa y aplicará la primera norma del Club de los “tupper”: El contenido de un “tupper” nunca pasa a otro “tupper”, tiene que ir a la basura.

Si todavía piensas que un “tupper” es un simple recipiente de polietileno te equivocas amiguito porque disponen también de un geo localizador de madre. El mismo “tupper” puede hacer una ruta por casa de tu hermana, por la de varios de tus amigos, incluso puede acabar con sus polímeros en algún bar. Suelen ser viajes cortos, turismo de interior, pero en una ocasión tuve uno, aventurero él, que acabó en Gandía y finalmente llegó a casa en un autobús del IMSERSO con un tía mía. Ahora que lo pienso… Debería dejarme de tanto post estúpido y empezar a ganar dinero fácil con una red social  que se llame TupperSquare.

En definitiva, a mí me gusta pensar que nuestras madres nos siguen dando la paga los domingos pero que lo hacen en divisas “tupper”. Sí, sí, también cotizan como en bolsa, por ejemplo los más valorados son los de croquetas, seguidos muy cerca por cualquier guiso de madre con caldo. Los valores inestables son los de “escurrajas” -el filete de lomo, las tres alitas de pollo- esos que te tienes que comer por la noche porque al día siguiente se consideran “no trajinables”. Así que yo este año para Reyes me he pedido 25 “tupper” Premium, para enfilar la cuesta de enero con tranquilidad.

Gracias por leerme y que Dios os lo pague con un buen “tupper”.

 




Feliz Twitter

30 diciembre, 2011 § 7 comentarios

Para quien aún no lo sepa en Twitter recibo siempre más de lo que doy, así que os hecho esto. Para todos vosotros Feliz Año Twitter, de corazón.

Tweet #1

18 diciembre, 2011 § 2 comentarios

 

Hoy 18 de diciembre de 2011 día de  “Nuestra Señora de la O” y por el poder que me otorga ser la dueña y señora de lo que escribo, queda inaugurada esta sección a la que he bautizado “Tweets ilustrados”. Un homenaje a las perlas que día a día me encuentro en twitter y que quiero conservar. Empezaré con uno mío porque ya lo tenía pensado y porque me da la gana básicamente.

El amigo

10 diciembre, 2011 § 4 comentarios

Permitidme queridos lectores en este vuestro post un hueco para la prosa poética, una oda a la amistad:

¡Oh! El amigo que nunca piensa en ti cuando saca entradas para un concierto.

¡Oh! El amigo que te llama porque organiza una cena en casa y claro como eres tan graciosa… así podemos echarte cacahuetes.

¡Oh! El amigo con el que solo compartiste pupitre y te invita a su boda. En Teruel. El puente de agosto. Junto a 450 amigos íntimos.

¡Oh! El amigo del Facebook, pobre huérfano sin fotos que va buscando su vida en la de los demás.

¡Oh! El amigo de “hazme el logotipo que a ti esto te sale en 10 minutos” que una vez osé confundir con el de “cómpramelo tú en Ebay que yo es que de esto no entiendo”.

¡Oh! El amigo de “qué vas a hacer el sábado que mi chica tiene cena de empresa”.

¡Oh! El amigo Pincho de Feria, “El jeta”, que lo mismo te pide 20 euros, que tráeme hielo, que acercame al taller.

¡Oh! El amigo sincero de “siempre podemos ser amigos”.

¡Oh! El amigo que comparte sus vacaciones contigo, en tu apartamento, con tu coche, con tu ropa.

¡Oh! El amigo talibán de Hamás. Que “hamás” devuelve los libros. Que “hamás” los presta.

¡Oh! El amigo generoso que te invita a las copas en una barra libre.

¡Oh! El amigo… Ese que siempre está pero nunca atiende, que te oye pero no te escucha.

¡Oh! Mi amigo, el amigo de sus amigos.

Él es… (pausa dramática)

el AMIGO INVISIBLE y hay que comprarle algo en Navidad.

(Fundido a negro)

Que bonito. Adiós…

Bésame mucho

21 noviembre, 2011 § 3 comentarios

Os iba a hablar esta semana del fin del mundo, pero al ver en la campaña de Benetton, a toda esa gente famosa pegándose “muerdacos” no he podido por menos que compartir un tema que me tiene a mí muy mosca, ¿A vosotros el primer beso con lengua que os dieron, os gustó? Porque a mí me pareció igual de asqueroso que el primer “piti”, debo decir en honor a la verdad, que hasta hace un par de años me fumaba lo que cayera en mis manos y con los besos… pues un poco lo mismo.

Seguro que a ti también te temblaban las piernas, lo mío era miedo porque una amiga mía había leído en la Biblia de cualquier adolescente, el Súper Pop, que te podías quedar embarazada, y mira lo del hijo ya me daba un poco igual, que llevaba años cuidando Nenucos, pero solo por no escuchar a mi madre…

A pesar de las dudas y con más miedo que vergüenza me entregué al placer… Un momentito ¿Qué placer había en comerse un caracol sin casa? ¿Qué era aquel trajín? ¿Por qué no movía la cabeza como en las películas? ¿Dónde estaba el abrazo protector? Y lo más importante si aquello eran los preliminares que sería de mí cuando llegara “lo gordo” que era nuestra manera de definir…  Que queréis, éramos pequeñas no teníamos léxico y desconocíamos el sistema métrico sexual, ¡Angelicos!

Así que me mantuve firme –cuando digo firme quiero que os imaginéis a la sota de bastos con el uniforme de las salesianas– cerré los ojos, abrí la boca y cuando aquello hubo terminado me planteé muy seriamente hacer carrera junto a Sor Eusebia Palomino, una monja, toda ella bondad, con la que no tendría que morrearme nunca más. Como no estaba segura de que aquella marranada dejara un rastro que mi madre pudiera seguir, me compré un regaliz de palo, por si me olía el aliento a beso. Esa tarde no merendé, me había hecho mayor.

No fue bonito, ni siquiera arreglado, no era el hombre de mi vida, a duras penas puedo recordar el nombre del pobre chico que después no me soltaba la mano a pesar de que le sudaba como si se estuviera examinando de notarías. Fue como los besos del anuncio de Benetton, de mentira.

Adiós, besos. Con lengua que ahora ya me gustan.

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