Bricowoman

4 septiembre, 2011 § Deja un comentario

Ayer me dio por el bricolaje. Intenté colgar un cuadro, ¡Eh! 35 x 50 cm no os vayáis a pensar que eran Las Meninas, y bueno la verdad es que después de 40 minutos lo conseguí. Estaba tan llena de orgullo que ni hambre tenía pero “en llegando” la hora de la cena el cuadro se vino abajo y con él, mi autoestima y la dieta. Así que para disfrazar mi propia inutilidad he hilado toda una teoría sobre la identidad de género y el bricolaje que voy a ver si os lo vendo.

La caja de herramientas de una mujer está formada por una trinidad que no sé si es santa pero a mí desde luego me parece una bendición: el velcro, el cúter y el Super Glue. Con esos tres elementos cualquier mujer te prepara un hogar como los del Ikea. Pero que pasa, que siempre hay un hombre detrás empeñado en colgar los cuadros por si viene un tsunami.

Bromas aparte, la verdad es que siempre he pensado, a riesgo de parecer poco moderna, que las herramientas también tienen su género. Ahí tienes por ejemplo la Blackanddecker, pues es un pistolón digno de Rambo, con su martillo percutor, portabrocas automático, su empuñadura ergonómica, un adalid de la femeinidad vamos… Al otro lado de cuadrilátero tenemos el desatornillador eléctrico: práctico y sencillo, con solo dos posiciones derecha/izquierda (“pallá” y “pacá” para nosotras) que te cabe en cualquier bolso y es igualito que las pistolas de Los Ángeles de Charlie. Otro ejemplo, la Karcher esa máquina de agua a presión salida de la mente de un psicópata, ¿Vosotras creéis que iban a limpiar el porche si no pensaran que están matando zombies?, y a ver explicadme que hace una mujer en una habitación a solas con una fresadora y un tablero DM de 2,20. Pues eso.

En el fondo he de reconocer que siento mucha envidia de cualquiera (me da igual su sexo) que se le dé bien el bricolaje porque mira yo me compro una lámpara en el Ikea y le tengo que sumar el precio de la merienda para el incauto amigo que me va a hacer el trabajito sucio. ¡Bah! en realidad no sé de que me quejo si lo que me gusta es el jaleo y cualquier lámpara es buena para una pachanguita y unas cervezas. Así que yo a lo mío: ¡Dadme una grapadora y moveré el mundo!

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Todo sobre mi madre

2 septiembre, 2011 § 7 comentarios

Hoy me gustaría compartir con vosotros un breve diccionario que he ido recopilando en mis años de hija. Al principio todo iba bien con mi madre, ella me hablaba y yo siempre la entendía. Pillaba hasta las onomatopeyas, ‘guau-guau’ era perro y las dos lo sabíamos. Pero a medida que su corte y color de pelo se asentaban, yo iba notando que mi madre decía una cosa y pensaba otra. Opté entonces por ir apuntando los términos para no crear un conflicto diplomático y que finalmente fuera llamada a consulta o mucho peor, expulsada de manera dramática. Con los años me he dado cuenta de que, aunque yo la considero la persona más especial del mundo, su lenguaje es tan universal como el braille. Aquí os dejo mi experiencia, que espero os sirva:

En la cocina:
Un poco: una cucharada de postre.
Pizca, miaja: juntas el índice y el pulgar y lo que entre.
Hasta que esté doradito: 12 minutos aproximadamente.
Agua, la que admita: aún no he conseguido normalizar esta medida.

En la mesa:
¿Te frío un huevo?: no me puedo creer que te hayas comido todo ese platao de lentejas.
¿Cuántos filetes quieres?: es una pregunta retórica. Serán los que ella quiera.
Tómate el zumo que se le van las vitaminas: date prisa que tengo que dejar fregado el vaso.

Con las cosas de casa:
Ponme la 1 en la 11 que no me aclaro: no me ordenes los canales de la TDT, NUNCA MÁS.
No sé que le pasa al lavavajillas que no funciona: he tocado el botón que no debía.
Tráeme el éste que está ahí encima: todos sabemos a que se refiere ¿no?

Antes de salir:

¿Vas a salir?: Ramón te digo yo que a esta niña no la educamos bien, como era la última…
Ponte una chaquetita que refresca: se te ha ido la mano con la minifalda.
¿Llevas llaves?: también retórica, las madres no duermen cuando sales.

De viaje:
Llama cuando llegues: llama cada media hora.
¿Y dónde vas tan lejos?: me da miedo el avión.
¿Con quién vas?: nombre, apellido y árbol genealógico.

Lecciones de vida que me ha sido imposible traducir:
Esto me duele más a mí que a ti
Tómate una manzanilla que te asienta o vomitas.
Ni entonces ni entonzas.
Mamá quiero unas Nike – y yo un tigre.

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¿Dónde estoy?

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