Días de fútbol

17 julio, 2011 § 1 comentario

 

Lo prometido es deuda, así que hoy os daré mi opinión sobre las pachangas de fútbol en sujetos mayores de 35 años: MAL, NO, FAIL.  No es ético y mucho menos estético.

No tenemos ninguna necesidad de veros enfundados en una camiseta de la selección española talla M de “Mequedapequeña”, calcetín blanco recién estrenado y zapatilla obsoleta de cuando te dio por apuntarte al gimnasio. De verdad que no.

A partir de cierta edad el deporte hay que practicarlo en locales cerrados, al abrigo de miradas indiscretas. Siempre hay excepciones claro, como Brad Pitt o Johnny Depp que estarían guapos hasta disfrazados de hombre-musgo de Béjar, pero así en general os diré que todos perdéis bastante.

Aunque os voy a decir una cosa,  lo que peor llevamos no es el disfraz, que en escenarios peores habéis actuado, lo peor es el “tráeme un cervecita que estoy que no puedo mover”,  el “mejor no vamos a cenar que me ha dado un tirón en la espalda” y el “¿de excursión? Ni de coña, pues no has visto como tengo el tobillo…” Entregas un lustroso hombre con su raya al lado y su colonia y nos lo devuelven… TODO ROTO!

Y ahí te quedas tú, un sábado por la noche viendo la tele, compuesta y sin fianza. Y lo que es peor sin sexo, por culpa de un músculo que ni siquiera ejercitaron, el cerebro.

Me voy

16 julio, 2011 § Deja un comentario

Nunca entendí para que me serviría saber hacer un mantelito de punto de cruz que dijera “Felicidades Mamá”, sin embargo les hubiera estado eternamente agradecida a las monjas si en algún momento de los tantísimos años que pasé bajo sus sobacos, me hubieran enseñado a hacer una maleta. Mi madre también.

A dos horas de marcharme a la playa, miro el montón de ropa que está encima de la cama. Me da miedo. Estoy segura de que ahí debajo vive una familia de rumanos. Pienso: en que momento pasó de tres camisetinas que no he colocado a tres lavadoras de color y una de blanco. Pienso: en invierno no tengo ese problema, la ropa tarda más en secarse. Pienso: me estoy desviando del tema. Pienso. Abro una cerveza.

Después de una hora de procrastinar, sigo sin hacer la maleta. Cojo papel y un bic, así será más fácil, me digo, porque no se te olvida nada. Se me va la pinza garabateando y me encelo con el dibujo. Acabo. Me queda media hora. Pienso. Abro la maleta, un, dos, tres, cuatro, cinco días, seis bragas, ocho por si acaso, seis sujetadores, siete por si acaso. Pienso. ¿Por si acaso qué?. ¡El cepillo de dientes! Que no se me olvide. Bueno ya que estoy, hago el neceser. Pienso. No sé lo que voy a necesitar, mejor que sobre. Pienso. Miro el montón de ropa. Cubico. Me cabe todo, hasta la familia de rumanos. Abro la maleta. Tó pa dentro.

Me voy a la playa. Fin.

El dibujo que veis es la lista de cosas que tenía que meter en la maleta. No llevo chanclas. Ni pijama. En fin…

Que me lo quitan de las manos

3 julio, 2011 § 2 comentarios

Es un tema muy manido, lo sé, pero yo no me canso de hablar de las rebajas. Es más, puede que en el fondo me guste más hablar sobre ellas que pelearme por una camiseta en el H&M. Ya… ahora es cuando todas las chicas pensáis: joder, que exagerada yo jamás me he pegado con nadie y menos por una camiseta. Bien, pues yo tampoco, pero le hubiera dado una guantá con la mano abierta a la prejubilada que se te cuela en la cola y otra, a la adolescente de los leggins que entra al probador con 15 prendas y otras tantas amigas. Ahora ya me entendéis…

Seamos realistas, a la mayoría nos gusta sufrir, no nos basta con los tacones de una boda o con el rimel a 40 grados, no. Al menos yo para realizarme como mujer necesito un mínimo de 35 minutos de espera en una caja y otros 20 de probador y todo para ahorrarme 8 euros en 3 prendas. Que no es por el dinero, que también, sino por contárselo a mis amigas que es lo que de verdad te pone.

¿Somos conscientes de que hacemos un gasto superfluo de energía y dinero? Por supuesto ¿Cuál es la  mejor manera de limpiar nuestras conciencias? Hacer partícipe de este, nuestro sufrimiento, a un marido, a un novio o a un follamigo. Que sí hombre, que las penas con Fran son menos. Así que pasamos todo el día mareando al susodicho, que el pobre Fran a las 7,30 de la tarde, te dice ya que el saco de patatas que te estás probando te queda de muerte porque te hace cinturita.

Para acabar, permitidme un consejo, sin ser yo nada de eso: jamás, pero jamás de los jamases sobrepaséis el límite del “cari, sujétame el bolso” porque cualquier día, y por una razón de puro equilibrio natural, tu churri puede sorprenderte con un  “sostenme el papel higiénico, que ya acabo”.

Para compensar este post, otro día os hablaré de la opinión que me merecen las pachangas de fútbol. Que aquí hay para todos, no creáis.

¿Dónde estoy?

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