Estoy de uñas

29 enero, 2011 § 1 comentario

Sábado por la mañana, un cool grey 3 lo inunda todo de pereza y melancolía y el café sabe más amargo que de costumbre. Es el momento en el que reflexionas para decirte que ya es hora de que tomes tus propias decisiones: a saber, me pinto las uñas de rojo o de color uña de toda la vida de Dios. Porque amigos, por muy descabellado que os parezca una uña lo dice todo de ti, sobre todo si es de los pies y larga.
Bromas aparte os diré que una uña roja te posiciona en el grupo de “modernas monas que llevan las uñas rojas porque las lleva Kate Moss”, pero cuidado amiguitas, si el largo no es el adecuado o Dios no lo quiera se te salta el esmalte antes de salir de casa, se transforma repentinamente en “Jenny que sale los sábados a pillar”.
La uña color uña es más bien como un Plan de Pensiones de Renta Fija: seguro, perdurable, estable, pero soso y con más fama que gloria. Así que los miro a los dos, y espero una señal del cielo para hacer hacerlo todo más fácil, pero no llega. Cierro los ojos, respiro hondo y ZAS! agarro uno con todas mis fuerzas.
Me he quedado con el Plan de Pensiones porque si te sales no se nota y porque siempre puedo darles un brochazo de rojo si la noche promete.

Si después de este post a caballo entre el existencialismo y el conductismo, todavía hay alguien que piensa que no estoy rellena de serrín, le mando un beso.

¿Dónde estoy?

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